La conflictividad escolar
Paloma González Castro
Dra en Psicología, Profesora en la Universidad de Oviedo.
La convivencia, la vida en común con otras personas, conlleva la aparición cotidiana de conflictos. Entendemos por conflicto la discrepancia por incompatibilidad de puntos de vista, posiciones u objetivos - definición basada en las propuestas por Torrego (2000).
En los centros educativos el conflicto aparece cotidianamente a diferentes niveles: sistémico (conflictos administrativos, relativos a la organización y gestión del sistema educativo), de centro (conflictos entre miembros o colectivos de la comunidad educativa), de aula (conflictos entre miembros de un grupo-aula: alumnado, profesorado y padres) y social (conflictos protagonizados por agentes externos al sistema educativo pero que afectan en mayor o menor medida al sistema educativo) (Funes, 2001).
El problema no es la aparición en sí misma de conflictos -lo que consideramos algo natural, inevitable y necesario en cuanto que potencialmente enriquecedor (Jares, 1999)- sino el modo en el que estos se gestionan.
La gestión de conflictos aglutina todo un variado conjunto de experiencias que tienen en común la práctica o formación de al menos uno de los procesos que permiten afrontarlos constructivamente -negociación, mediación y consenso en grupo- así como los principios, habilidades y actitudes necesarios para ponerlos en marcha (Crawford y Bodine, 1996).
Estas prácticas pueden ir, desde el profesor que aisladamente decide formar a su alumnado en estos contenidos, hasta un plan global del centro en el que se combine la formación -ya no sólo del alumnado, sino también del profesorado y de las familias- con prácticas para la gestión constructiva de conflictos como el servicio de mediación, la red de alumnos ayudantes, la asamblea de aula o el consenso de normas.
Estos planes se pueden desarrollar integrados en el currículum de cuatro formas: a través de las tutorías; en las aulas, transversal a varias asignaturas; fuera del aula, como actividad extraescolar y como una interacción cotidiana. Pero en cualquier forma de desarrollo es un componente a tratar en los centros educativos.
Bibliografía:
Crawford, D. y Bodine, R. (1996). Conflict resolution education. A guide to implementing programs in schools, youth-serving organizations, and community and juvenile justice settings. U.S. Department of Justice, U.S. Department of Education.
Funes, S. (2001). Los conflictos según el profesorado: Qué son y cómo resolverlos, págs. 181-202; en I. Fernández (Coord.) Guía para la convivencia en las aulas. Barcelona: CISS. Praxis.
Jares, X. R. (1999). Educación para la Paz. Su teoría y su práctica. Madrid: Editorial Popular.
Torrego, J. C. (2000). Mediación de conflictos en instituciones educativas. Madrid: Narcea.
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